Como parte de mi trabajo, ayer me tocó visitar Santa Rosa de Quives, un pueblo ubicado aproximadamente a la altura del kilómetro 54 de la carretera hacia Canta. El camino es bastante complicado y al parecer no existe una solución práctica a esto pues hay gran tráfico de camiones de carga que transitan necesariamente por esta ruta para transportar diversas mercaderias.
Fuí con el personal de mi trabajo a hacer una labor social como de costumbre, sin embargo algo me tenía preparado este viaje....
El día tenía buen color...el color de que algo bueno está muy cerca...estaba rodeada de ese verde mas que esperanzador, de ese verde color paz. Nos adentramos a un pequeño asentamiento humano a dar alguna ayuda, imaginando que todo lo hecho hasta ahi los ayudaría en algo. Lo único que queriamos era darles una poco de ayuda y esperanza perdida.
Sin embargo una vez mas, esos seres chiquititos nuevamente me hicieron sentir que lo mejor esta en la simpleza.
Conocí a este niño al que me atrevo a mostrar, porque no tendría a quien pedirle permiso, dado que es huerfano, al menos no a nadie mas que a él, y lo hago, porque así me lo concedió.
Lo vi jugando futbol imaginando ser Ronaldinho...son la sonrrisa mas hermosa del mundo, siendo feliz con su pelota "natural", como la bautizé, era una papa recién cosechada, igual él era feliz.
Hablé con el mucho tiempo, jugue "papafutbol con él", creía haberle regalado juguetes, ropa y un momento de diversión, pero antes de irme me dijo: Vas a volver siempre no? con los ojos mas tiernos nunca antes vistos, y fué entonces cuando me di cuenta que a comparación de lo que me estaba dando, yo no le había entregado nada.
Él me estaba regalando vida.
Gracias mi Angelito....y si..regresaré claro que regresaré.